Ceguera

Nos empeñamos en hacer ver a quien es ciego por deseo propio.

Hoy me he tropezado con los escalones y me han preguntado por ti.
Me dicen que has convertido mi vida en una sala de espera,
pero que el cadáver ya está enterrado.

Fuiste el mayor desastre natural
y nadie dijo nada en el telediario.

He mirado al suelo contemplando el desastre. Recuerdos en ruinas, besos hechos trizas, promesas por todas partes y lo único que se ha salvado,
he sido yo.

Tu amor fue ese amigo imaginario que todos creímos tener algún día, pero nunca se dignó a aparecer el día del funeral.

Hoy una chincheta es lo único que te sostiene en mi vida
Y hasta eso se ha empezado a marchitar.

Te he dejado un mensaje en la nevera por si vuelves:

“En este congelador te sentirás como en casa. Siempre mío, Eme.”

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