A Julieta

Siempre quise que la mujer con la que compartía mi vida me llevase a París.

Hasta que París se vino a vivir conmigo.

He descubierto que el amor es lo que queda cuando a una cebolla le quitas todas las capas. El núcleo desnudo del envoltorio opaco que protege al corazón.

Siempre he sentido que era yo quien fabricaba el molde, el amor a quien viniese. Hasta que por una vez, he sentido que alguien traía el amor por hacer. Un traje a medida de abrazos sin dobladillos. La horma del zapato que siempre pierdo por el camino.

El amor sin prisa del que nada lleva detrás. Del que le importa siete céntimos de euro lo que venga por delante.

Tú, que la única victoria que asumes, es con mayúsculas. Que los errores se te llenan de cunetas. Que los recuerdos los repartiste a partes iguales. Todo para ti.

Que me escribes la vida en cursiva.

Llegó quien puso el tipo de interés más alto al abandono, la nostalgia con la cabeza en las vías del tren y leyendo una carta a Julieta, tan sólo supo mirarme y decirme:

Y si…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s