La felicidad

Me ha pillado la felicidad por sorpresa
y tan sólo he podido hacerme el muerto.

Tengo una colección de pastillas que un hombre tras una bata tras un diploma, me ha dicho que debo tomar.
Me dice que en ellas radica mi felicidad y que los efectos secundarios son eso, secundarios.

Ha sido mi primera muerte
no premeditada.

El primer aviso.

Aprendí temprano a atarme los cordones, para así jugar por el césped descalzo y volver a casa como si nada. Porque en realidad todo.

Ahora mismo hay alguien queriendo ser alguien que nunca fue.

Como las margaritas mutiladas por enamorados,
Como los alcohólicos que no lo son abofeteando a quien le sustenta aún al suelo,
Como la heroína, que no vuela
Y te hace caer.

Soy quien comienza la guerra
             rindiéndose.

Hoy la felicidad me ha pillado por sorpresa
Y no sabiendo que decir,
He llorado.

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