Vida de asfalto y hormigón

Comienzo a creer que mi vida es un garaje que algún hijo de puta llenó de columnas.

Procuro no despertarme después de ti, me asustan demasiado los vacíos que no sé como llenar. Como aquel día que el helado se cayó del palo y lloré desconsolado por no saber a que sabía aquel final.

Intento morir un poco cada día,
para que no me pille por sorpresa.

Y sí, un garaje
Y sí, columnas
Y las salidas de emergencia

Sin señalizar.

Mi vida es un envase “no retornable”

Como todas las putas piezas del puzle que jamás te atreviste a colocar,
por miedo a que siempre faltase una.

Mi pecho es una vía cortada
por la que ya no pasa el tren.

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2 comentarios en “Vida de asfalto y hormigón

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