Siempre tarde

Eres como esa frase que se te ocurre dos horas después del enfrentamiento.
Demasiado buena, pero llegas tarde.

Eres como el cajón de tu ropa interior en mi casa, que de vacío, es desolador.

Aún recuerdo cuando tuvimos que contar hasta tres para decir te quiero tan bajito, que sólo lo escucharamos nosotros mismos, pero tan alto que se enteraría el mundo entero.

Voy a hacer saltar la vida por los aires para que tú y yo enterremos esto bien hondo.

Tenías cogida la medida exacta del momento oportuno en que me rompía por dentro y aplaudías hacia afuera para distraer mi atención.

Como si abres un libro por una página al azar y siempre escuece lo mismo.
Como un estribillo que te recuerda que hasta las cosas que duelen, deberían ir con banda sonora.

He escrito una carta con tres finales alternativos

Y en todos

Apareces tú.

Anuncios

Un comentario en “Siempre tarde

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s