El olvido

Ya no recuerdo el olor de mi madre,
mucho menos el de mi padre.

Las cosas que alguna vez se han amado deberían permanecer de otro modo.

Yo quiero que mi madre sea un océano, mi padre la desembocadura del Amazonas.
Todos las mujeres que han pasado por mi vida, cataratas.

Pero no una laguna mental.

Aquello que alguna vez se amó,
lo que alguna vez no quisiste perder,
lo que se marchó antes de la hora prevista y no se despidió,
Debería tener una corona de flores hecha de recuerdos imborrables.

Que el mundo es un golpe
mas duro que el anterior
que te hace olvidar a este.

Y así nos va.

La culpa no es de la última gota que colma el vaso,
sino del que dejó que se llenara.

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