Domingos

Tengo una soledad que es fiera y no sabe amansarse a si misma.

Tengo un domingo tachado a lápiz en el calendario, por si me equivoco en el camino de vuelta.

Me he mirado al espejo y aunque no me abraza igual que tu, al menos es sincero.

Y duele.

He terminado arrancando todas las hojas de los libros en las que ponía “fin”
Para ver si así la historia continuaba.

Te diría mil cosas, pero ya te las he dicho antes.

He tirado una promesa por el retrete como hicimos con aquel pez que se quedó flotando en la pecera, harto de nadar en círculos.

Siempre lloro con el estribillo de aquella canción que jamás te conté que era mi favorita, para que a ti no te doliese también.

No te merezco. Pero a mi tampoco.

He recogido el cuarto por si aparecías enredada en el edredón. He hecho tu plato favorito por si lo olías a kilómetros de distancia. He matado a la rabia, al perro y a todas las flores del balcón. Pero nada, la vida sigue.

Reconozco que si me encontrase conmigo mismo por la calle,

Yo también me cambiaría de acera.

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