Me has calado

El otoño era lo que más me gustaba de sus ojos.
Nunca, un nunca de esos rotundos,
Había sido primavera en sus clavículas y en las cicatrices de su pecho nunca salía el sol.

-Pides todo a cambio de los restos que dejaron de ti-

Está bien, me has calado.

No soy más que el despojo de un desierto, un mar rasgado por la mitad, una nube que ya ha descargado todo el agua y ahora no tiene cielo donde quedarse a vivir.

-¿Me pides cielo a mi, infierno?

Hoy es tu día.

Debí ser claro desde el principio.

Solo me gustan los juegos donde ganan dos, donde sonríes tu primero y el mundo después, donde después de la herida, queda el recuerdo que ya no escuece, donde se comen dos y no se cuenta a nadie, donde dos piernas no sean dos caminos a elegir, sino una misma meta, donde detrás de cada puerta, haya un hasta pronto escrito y donde detrás de cada verdad,

Te encuentres tu.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s