Descripción

Vienes a ser como el naranja al atardecer,
Eres la necesidad de un punto tras otro hasta hacerte suspensiva,

Eres lo tóxico de las chucherías que no quiero saber,
Que tu nombre es lo de menos.

Eres la raíz del árbol que aguanta la caída de las torres gemelas,
La parte de mi barco que no se ve, pero que me mantiene en la deriva correcta.

Eres mi primer trazo con la leche sobre el café y también los granos de azúcar que se quedan en el sobre.

Eres el filamento de la bombilla y aun así no te quemas y aun así espero que estalle el cristal en mil pedazos para tocarte.

Eres la nota sostenida y la que me sostiene, el martillo que aunque golpee la cuerda del piano, la hace vibrar.

A veces me caigo por oír tus pasos corriendo hacia mi, aunque las rodillas ya sangren, aunque las manos coman asfalto,

Tu siempre llegas antes que el dolor.
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