Odio

Odio desmesuradamente,
Y la lista es tan larga, que me falta piel por donde sangrarlo.

Odio los latidos que me sostienen, al hilo invisible de vida que me dejaste.
Al humo del cigarro que me consume, y me recuerda que cada día estoy mas allí, que aquí.

Odio los ventanales que no dan a tu mar, que se atrincheran contra paredes buscando un halo de luz.
A las parejas felices, que pasean sus manos entrelazadas contraviniendo al destino, librando una batalla con final sabido.

Odio a las musas madrugadoras, que derriten la taza de café y te piden mil poemas sobre la belleza efímera de una flor cortada.
A las camas hechas, que desafían a la soledad y se ríen del charco seco de nosotros flotando.

Odio a las mariposas, que van de flor en flor sin sufrir consecuencias y aun así nos parecen maravillosas.
Al animal herido, que justifica su mordisco por necesidad, sin saber que causará marca de por vida.

Odio tantas cosas que me odio a mi mismo,
Por no ser un poco mas tu.

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