Página en blanco

Te comencé a leer hace ya un tiempo,
Eras ese libro que nunca terminaría,
Aun así comencé a doblarte esquinas, a subrayarte a b(ver)esos,
Eras capítulos en blanco y a la vez llenos de golpes en negro,
Usabas el punto y coma,
Como yo uso el ron,
Para marcar la pausa necesaria a mi, lector sediento de tus tropiezos.

Acabaste por ser mi libro de cabecera,
Al que recurría cuando las ovejas no me dejaban dormir, pues nunca fui de rebaños,
Eras el ansiolítico en dosis única, al leerte dos páginas, volvía a la calma, mi corazón volvía a latir a 180 pulsaciones por minuto, esa era tu calma.

Nunca acabé de leerte, dudo mucho que haya un final escrito y menos aun, quien lo escriba,
Ahora es soledad la que me ha alquilado el pecho sin permiso,
Y es enfermizo este querer leerte,
Es aterrador un nuevo capitulo,

Bajo esta luna de Valencia te busco,
Te leo y afirmo;

Usabas mejor el punto y coma,
Que el punto final y precipicio.
Se te dieron mejor las despedidas,
Que los finales, sin principio.

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