Su yo

Me tuve que enamorar de su yo.
Lo escuché entre cervezas,
Entre Tribunal,
Y gente de fiesta,
Deshojamos la margarita,
Que siempre dice si,
Y un te quiero,
No de los míos,
Uno sincero,
Me hizo mirar al frente
Y por que no, también al cielo,

A alguien tenía que dar gracias
Por el milagro de su boca
Enredada en mi cuello.

Por una vez la vida sonríe,
Prometo devolverle la sonrisa,
A estas alturas de mis días,
Me pilla tarde ser un triste.

Quizá te dije que nunca te pediría nada,
Y tampoco era del todo mentira,
Recítame tu yo, cada mañana,
Cuando el frío de la vida se cuele por la ventana,
Cuando amanezca sólo en mi cama,
Cuando el miedo me acobarde, y sienta nostalgia,
Recuérdame que en aquella boca de metro,
El cielo se abrió para unos locos,
Que hartos de sus demonios los casaron,
Para qué la cordura los dejara sordos,

Creo que en otra vida, deshojamos campos enteros solos.

Creo que en otra vida, tu ya me quisiste.

Quizá por eso, hasta aquella cabina siempre recordará,
Los versos que me diste.

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