Huellas

Caminaba a paso firme y seguro,
Embriagada por lo etílico de vivir,
Calzaba sonrisa triste
Y no la culpo,
Los escudos más evidentes
También son los más frágiles.

Paso a paso inauguraba
Cada calle que pisaba,
Se hacía ella los zapatos,
Negro y crema,
Porque quería decidir
Que huella dejar.
Pretendía así controlar al menos,
Algo de lo que sucedía a su alrededor.

No bebía café,
Porque ella era de seguir soñando,
Aún cuando ya se había caído de la cama,
No quería despertar,
Del mundo a colores que pintaba
Para volver a las aceras grises de Madrid.

Ella siempre tenía la mejor mano,
Guardaba un as en la manga,
Pero una rosa blanca,
A juego con su clavícula,
Le desmoronaba la partida,
Mostraba sus cartas
Y si conseguías acercarte,
Podías escuchar como latía,
Alto,
Latía,
Y ella lo sabía y te alejaba
Y volvía a esconderse en su cuello
Pero era tarde,
Malasaña ya la conocía
Y aquella flor la mostró como es.

Sus ojos, su sonrisa y sus zapatos.

Quizá es lo más cerca que estuve de ella,
Ese metro de distancia fue suficiente,
Para quererla toda una vida.

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