Ingrato

Nunca fui santo de devoción de tus padres, no se si por los tatuajes, por tener dos hijos o por tu manera de gritar cuando follábamos y ellos estaban en la habitación de al lado.

A tus hermanos nunca les caí bien, no se sí por tener trabajo, por tener casa o por tener coche de empresa, el caso es que lo de vernos siempre les daba pereza.

A tus amigos nunca les parecí plato de buen gusto, y eso que no eructo, a pesar de las cantidades de cerveza que bebía, quizá era por llevarme a la mejor de sus amigas siempre pronto a casa, para darte lo que merecías.

A tu gato nunca le hice gracia, vale que soy un poco perro andaluz, pero de ahí a bufarme y a morderme, había un abismo tan grande, como la puerta cerrada para que el no pasase a la cama, mientras yo, era el único que te arañaba.

Ahora responde tu;
Que al final parece que tampoco fui de tu agrado,
Porque carajo,
Me invitaste a sonreír. 20140514-164236.jpg

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