El 27

El 27 es un número cualquiera, una edad por la que hace nada que he pasado, una página de un libro, 3 cms menos de lo que media la regla del colegio, un día menos que casi todos los meses de febrero, 3 minutos menos que media hora y una línea de autobús de cualquier ciudad.

Sí, el 27 es un bus que debí haber cogido más veces, que ahora se me cruza en la plaza de Cibeles cada vez que la cruzo, recordándome que su casa sigue ahí, que ella no se ha ido, que debería subirme y andar hacia su puerta.

Pero tranquila, no lo haré, hay puertas que se cierran para nunca volver, que aunque haya cosas que no supe medir, hay cosas que aún puedo hacer, que esos ojos donde antes me perdía hoy los veo arder, que la curva de tu espalda, es la que quiero recorrer, que aunque me digas que es tarde, me queda mucho por hacer.

Hace no mucho que conocí el paraíso de su boca, de sus dientes en cualquier parte de mi cuerpo, de sus uñas arañando los excesos, de sus horas interminables de sexo, de su pelo enredado entre mis dedos, de sus ojos clavándoselo a fuego, de noches sin sus brazos rodeando mi cuerpo.

Sí, nos faltaron muchas noches, cenas, paseos, -que bien se nos daba pasear juntos- cines y teatros, risas y besos, caricias y miradas, amor y desenfreno, recorrer Madrid, o cualquier otro pueblo, dormir en tu casa, en la mía, en un hotel, en un camping, en el coche, en la playa, pero siempre con tus besos entre mis brazos.

Hoy me tiendes la mano, me dices que es tarde, que mi momento ha pasado, que tu corazón aún no esta curado. Yo fui esa tormenta, llegue a tu vida tirando la puerta, haciendo cualquier hora la más intensa, desgastando tu vida en lugar de tus piernas.

Me ofreces una amistad, que me sabe a poco, ya he probado tus besos, tu amor, tu ternura, y ahora me pides, que, aunque me quieres con locura, abandone este barco, que no tienes dudas.
Y yo, que siempre he sido de ganar, de mal perder, me pregunto sí aún me quedaba algo por hacer bien, cuantas noches a tu lado para ver amanecer, cubrir tus heridas con mis caricias y así volverlo a hacer, que hoy es hoy, ayer fue ayer.

Voy a coger el 27, cosa que nunca hice, borrar la castellana, y todos los días grises.

Recógeme en la parada, no se llegar a tu casa, el único camino que me enseñaste, fue de tu boca a tu falda.

Quizá nunca sea tal cual, quizá me falló decir la verdad, que quería una vida a tu lado, que quería llevarte al altar, que no me agobio, que sólo te quiero, que sólo pretendía una vida sin peros.

Hoy cogeré el 27, porque nunca me faltó el valor, ni las ganas ni la pasión, hoy jugaré mi última carta,

Aunque me digas adiós.

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