Madrid no me quiere

Yo sin quererlo y tu sin buscarlo,
Yo sin buscarlo y tu queriéndolo.

Que raro es esto de querer sin remediarlo.

Hoy Madrid se me hace grande, no es la primera vez que me siento turista en mi barrio, el centro es un pequeño hormiguero, que o te cobija o te rechaza, donde sí lanzas tus latidos al son del reloj de Sol, puede que vayas desacompasado.

Siempre tuve oído musical, pero este ritmo no es igual, tu corazón tiene un tiempo y un contratiempo difícil de seguir. Lates tan rápido, que al mío le cuesta ponerse a esas revoluciones.
Tu pecho es tan grande que podría esconderme entre tus costillas y así aprender un poco más de ti, olvidándome un poco de mi.
Un curso intensivo para doblar las historias del pasado, guardarlas en un cajón como canciones a medias, de esas que escribimos y nunca ven la luz.
Seré un autodidacta de tu vida, moldearé con mis propias manos mi corazón, para que encaje con el tuyo,
– no vayas muy deprisa, no me gusta que me repitan las lecciones, pero tampoco muy despacio, estoy ansioso por aprender-.

En un Starbucks, en metro Sevilla, donde se ve de todo pasar, deambular, historias, mendigos, ricos y pobres, trajes, vestidos, repartidores, señoritos, viejecitas con sus viejecitos, flashes de cámaras que no se dan un respiro, embarazadas, perritos, periódicos, negritos, un sin fin de bolsos y abrigos.

Este es un invierno largo, donde busco abrigo, donde quiero ir en manga corta, con el corazón al desnudo, el pecho abierto, para que se vea mi latido.
No quiero gafas de imitación, me gustan las verdades, los abrazos sinceros y los te quiero, de corazón.

Musicales, teatros, músicos de calle, mujeres de noche, policías a caballo, coches por todas partes, pasos acelerados, que no tienen prisa, pero no lo saben, que tienen el ritmo que marcan estas calles, por eso hoy Madrid no me quiere, se me queda grande, veo muchas maletas y quizá se me está haciendo tarde.

Tengo tantas ganas de crecer, de aprender, de conocerme, me busco tanto, porque alguna que otra vez me he encontrado, hoy me veo en estas calles que quizá no sean mi barrio, quizá hay otra casa, donde la ropa me quepa en el armario, quizá más desordenada, quizá en otro escenario.

Creo que voy a darme un respiro, a darte una oportunidad, las cicatrices del pasado no son más que lecciones aprendidas, maneras de querer no correspondidas, confusiones, desencuentros, despedidas.
No quiero tener miedo, quizá sea el momento, de darme por entero, de resetearme, olvidando los recuerdos.

Seré un amor por estrenar, ilusionado como un niño, un día de reyes con su regalo, sin saber que son los padres.
Seré un pájaro que salta de un árbol sin miedo, porque sabe, tiene esa certeza sin saberlo, de que sus alas son fuertes y el, sin saberlo, sabe volar.

No veré más curvas que las de tus piernas. El resto será un camino recto, lleno de árboles, con un sol poniéndose, como mis manos en tu sexo mientras conduzco, sin rumbo, pero contigo.

Abrochate el cinturón, ponte cómoda, comienza un viaje, que esta vez no retorna.
Un viaje de la mano, sin soltarnos el corazón, no tengas miedo, ahora somos uno, no dos.

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