Ya te echo de menos

Supongo que todos los que leáis esto, habréis echado de menos.
Echar de menos.
Sí lo analizas tal cual, es que algo que tienes o mejor dicho tenías, ya no lo tienes, sea por el lapso de tiempo que sea.
Una ciudad que visitaste, tu primera bici, la ciudad donde naciste, aquella casa donde viviste, un amigo que no ves, una persona a fin de cuentas, tocar un instrumento que ya no tocas, escuchar un concierto en directo de tu artista favorito….
Paro, porque esta lista podría ser infinita.

Pero tienen algo en común, son cosas que has tenido y ahora no.

Sí no, ¿como llamamos a ese sentimiento? ¿Un anhelo? ¿Un deseo?

Yo he echado de menos sin tener.

He echado de menos sus besos, he echado de menos su pelo entre mis dedos, he echado de menos ver salir el humo de sus labios, he echado de menos su silueta desnuda a media luz, verla despertar, dormir a mi lado, verla desayunar, sus enfados, su cara cuando te pide algo casi imposible por favor, su olor cuando sale de la ducha, su carmín en mi cuello, las marcas de sus uñas en mi espalda, un paseo con ella por Madrid, perdernos, pero sólo por las calles, porque de su mano nunca más me perdí en -nuestra- la vida, como se despereza en la cama, mientras busca mi abrazo y mis labios sin poder abrir los ojos, como se queda dormida en el sofá, y ahí, tan vulnerable, aún me parece un milagro que algo tan frágil, aguante tanto sin romperse, oir su voz, susurrando, gritándome, gimiendo, riendo, cantando, porque no, a veces será irremediable, también llorando – tranquila amor, siempre te secaré las lágrimas, menos las de felicidad-, echo de menos sus mejillas, tocar su pie con mi pie dentro de la cama, buscando desesperado que no haya marchado, que siga ahí, que no sea un sueño que se transforma en pesadilla, echo de menos verla por la casa, haciendo cualquier cosa, pues vida, esa camiseta tan cómoda de estar por casa, te queda genial por detrás, cuando te pones de puntillas para coger algo de los muebles de la cocina…

Yo ya te echo de menos, y aún no has llegado, ya te necesito, y no se ni como mirarte, me cuidas, aunque no puedas sentir mi fiebre, me descolocas la vida, que te daré con los ojos cerrados -el amor ciego no es el que no ve, sino el que viendo, ama- has marcado mi cara con una sonrisa permanente y aún no se ha reflejado en la tuya.

Se que estas ahí, existes, porque el aire me lo ha susurrado, me trae vientos de sur, que me arrastraran kilómetros hasta dar contigo.

No te muevas, quédate quieta, llegaré por detrás, te cerraré los ojos con mis manos y cuando te pregunte,
¿Quien soy?

Tu, amor, ya sabrás mi nombre.

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Un comentario en “Ya te echo de menos

  1. “el amor ciego no es el que no ve, sino el que viendo, ama”
    qué frase más bonita, y más cierta, que no se ama por las virtudes sino por los defectos. El amor es ciego y loco, porque aún sabiendo que no sobrevivirás a un corazón roto, amas sin razón. Y al final, siempre echarás de menos esa sensación, cuando hayas conseguido superar tu dolor.

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