La búsqueda

Un buen destino es, que dos personas se encuentren, cuando no están buscando nada. (No es mío, pero ojalá, es de Sigrid, vocalista del grupo La Chica de al Lado, una gran entrada en mi vida)

Me he pasado la vida perdido, quizá por estar buscando.
Quizá nunca he encontrado mi destino, porque nunca lo tuve claro.

Es cierto, que buscando se encuentra, que el que la sigue la consigue, que hay que marcarse metas y objetivos, pero también lo es, que esta vida impuesta, suele ser un laberinto.

Debería estar regulado, con señales indicativas, como la de salida de emergencia, freno de emergencia, ventana de Socorro, -que siempre me recuerda los viajes en tren y autobús a cualquier parte- extintores, líneas reflectantes pintadas en el suelo por sí se va la luz -esa luz que me tiene en una abrumadora oscuridad-, y quizá un par de psicólogos cada 100 metros para que no cunda el pánico en tantas ocasiones en las que nos perdemos.

Suelo orientarme bien, pero sólo en carretera, se me dan bien los mapas -sobre todo el de tu cuerpo vida- y a veces llegó por intuición a los sitios. Pero eso sólo es en la vida que se puede tocar, por dentro suelo ser un poco más…Nemo. Quizá mi memoria a tan corto plazo para mil cosas y tan de elefante para otras, no ayuden demasiado. Pero es que al ritmo de la vida de hoy, pocas cosas -salvo tu sonrisa al despertar-, ayudan.

Pero basta de hablar de caminos, de senderos, de que bocacalle que cruza aquella de allí has de tomar para llegar a ese bar donde habíais quedado.

Vengo a hablar de lo bello de encontrar, no de perderse, de lo que sucede cuando te detienes, escuchas y aparece.
Quizá el camino siempre ha estado ahí, probablemente hace años, tu en tu ciudad y yo en la mía, con vidas tan parecidas.
Quizá la pasión sea el detonante de mil historias que contar, y esta, amor, no iba a ser una menos.

Aún no conoces mi olor y ya me quieres, aún no conozco tu sabor, pero ya lo tengo en el paladar, aún no sabes como tu vello se eriza cuando te susurro al oído, que te daría lo que me queda de vida, aún no se cómo me sentiré al darme la vuelta en cualquier cama y que ahí estés.

Aún no me tienes y ya me tienes.
Aún no te tengo y quizá por eso somos ya tan nuestros.

He escuchado un te quiero de tu boca, aunque fuera sobre un escenario, he visto en tu mirada, el brillo de un enamorado, aun cuando por dentro, pequeñita, estabas hecha pedazos.

No hablo de perderse ni de buscar ni de encontrar, la vida es más simple que eso, es quererse, dejarse llevar.
Son pocos días los que se nos regalan, y todos los que te regalaría,
Espero que haya papel de regalo suficiente en la librería.

Les pondré un gran lazo y una tarjeta que ponga.

Porque sin ti, mi vida, ya no es vida.
Son un cúmulo de minutos, horas y días.
Porque ahora contigo,
siempre de la mano,
con una espada en la otra,
Mataremos al pasado.

PD. No te veas reflejada en este post.
Pues amor, todo lo que he dicho, me sabe a poco.

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