Post de todo

Hoy es hoy, ayer fue ayer y mañana…dejemos las cosas del destino para el karma -pues hace tiempo que dejé de creer en dioses que no existen-

Aunque hoy es algo más diferente al de ayer, el día después de subirte a un escenario, tu resaca es dulce, -aunque amor, hubiera sido más dulce entre tus piernas-, tu cuerpo entero aún es recorrido por todas las miradas clavadas, de esas que no duelen, que te llevan, te mecen, ponen los acordes por ti y hasta la letra.

El día después del concierto de ayer, terminé mi último tatuaje, con el que zanjo algo, comienzo de nuevo, pongo rumbos nuevos, me marco objetivos.
Nunca creí en hacerlos los lunes ni los día 1 de enero, ni me valen los “la semana que viene empiezo”. Las cosas grandes se hacen, cuando algo grande te empuja.
¿Saltarías un precipicio empujado por una hormiga?
Dependiendo del tamaño del objetivo, el animal que te empuja debe ser más y más fuerte que tu.

Post de todo, el día después, joder, parece el Apocalipsis.
No tiembles amor, estoy aquí.

Estoy, estuve y seguro que estaré, no midas tu fuerza si no es agarrando mi mano, no la sueltes tampoco si no me agarras la otra – hay objetivos que no se logran sólo- no te muerdas los labios, si no es mi boca la que lo hace.

Esto pensaba anoche, lleno de emoción, tras vibrar con las 6 cuerdas que monitorizan mi vida como un enfermo terminal, que conectado a una máquina, puede ver su hilo de vida en una pantalla. Eso pensaba anoche, cuando al bajar del coche y recorrer las dos calles que separan la Gran Vía de mi casa, me faltaba tu mano, tu abrazo eufórico, tus ojos rebosantes como sí la cocaína fluyera por tu sangre, sin hacerlo, porque para droga ya estamos nosotros en una cama.

Eso pensaba esta mañana, cuando más temprano que de costumbre, repasaba las fotos del concierto y en ninguna estabas tu.
Cuando el primer cigarro de la mañana, volvía a no ser compartido,
-Amor, me sigue sobrando café y la otra mitad de la cama.
Me sobra mucho nórdico y otra almohada-, cuando al irme a la ducha no sabía mi boca a tu sexo, cuando no tuve que pelear entre tus piernas varios asaltos para irme a la ducha.
Cuando tras tatuarme, me di cuenta, que me tocas poco, que no me tocas.

Hoy veo la guitarra colgada en la pared, cuando hace unas horas colgaba de mi cuello, de mi espalda, de modo similar a como lo hacías tu.
Pero mi guitarra hoy tiene resaca y tu no. Yo sí, pero tu no.

Resaca reseca. Cuando en mi boca no están tus piernas.
Resaca reseca, esta que llevo a duras penas.
Resaca reseca, es la que sufro amor,
Si al despertar, no me besas.

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