Mudanzas

Empiezo nombrando a Fernando Pessoa:
“Escribir es olvidar. La literatura es la manera más agradable de ignorar la vida”.

Quizá por eso escribo, porque pienso que sí te escribo te olvidaré, si te escribo dejaré de pensarte, y quizá sí te escribo, de tanto escribirte, deje de escribirte.

Neruda dijo aquello de “que corto es al amor y que largó el olvido”.

Perdón por apoyarme hoy en otros, pues no me sostengo ya en mis palabras, es de esos días que tengo tanto dentro, que el embudo por dónde debe salir está saturado, he colapsado a mi diccionario, subrayando, marcando páginas con adjetivos, con sinónimos y antónimos, con simples palabras a fin de cuentas que hoy no soy capaz de ordenar.

Hoy me siento donde tantas veces lo hago, en este Starbucks de Plaza de España -perdón por la publicidad- que a veces cambio por otro, que a veces me sirve un café con sabor a ti y otras simplemente me deja sentarme en sus sillones donde divago entre seguir viviendo así, es decir, no viviendo, o si optar por cambiar.
Pero, ¿qué cambio? ¿Qué dejo?
Eso me pasa en las mudanzas, donde, en el momento de meter las cosas en cajas, unas me sobran, otras son imprescindibles -como mis libros, mi guitarra y esa ropa interior que tanto te gustaba quitarme- , otras simplemente no te quieres deshacer de ellas por pena, aunque no te valgan, aunque ocupen un espacio que podrías ocupar con aire nuevo – a veces es mejor un estante vacío que lleno de nada- , pero no sabes como, acaban en tu nueva casa, si, esa donde te fuiste para cambiar. No sólo de aires, no sólo de vida, sino del mobiliario que llevas dentro, que por mucho que se lleve lo vintage, amigo, debes cambiarlo.

Hace poco más de un mes que me he mudado, he sido capaz de dejar muchas cosas atrás, ha habido otras que perdí en el camino, otras que ya tienen su sitio como sí hubieran nacido para el, y otras, que a pesar de pensar que se habían quedado, han venido. Jodidas bolsas grandes, caben tantas cosas, que os colasteis entre el caos y ahora no se qué hacer con vosotras.

Hay cosas que estando ya aquí, han venido a ocupar su lugar en mis nuevas 4 paredes. Libros, siempre, algún perfume, algún recuerdo, quizá demasiados, un olor que no se va, un sabor que no se me quita, una almohada, si, la misma que mordías mientras yo te mordía a ti.

Veo aún tu ropa por el suelo, tus gafas olvidadas, tu cuerpo en el otro lado de la cama, tu espalda al despertar, tu taza de café que ya no uso, porque necesito que algo guarde tu esencia, veo tu cuerpo, tus medias, tus tacones obligados, tu espalda arqueada, tus piernas interminables…

Joder, mierda de mudanzas, ahora tengo más cosas de las que traje, y creo amor, que ya no hay lugar para mi, al haber demasiado de ti.

No se sí mudarme de nuevo, esta vez a una casa con más sitio, esta vez, contigo. Empaqueta tus cosas, yo haré lo propio, tranquila, dejaré cosas aquí para que sigas llenando la nueva casa de ti.

A fin de cuentas, amor, es lo único que necesito.

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Un comentario en “Mudanzas

  1. Dicen q el tiempo todo lo cura…..algo en lo q yo creo firmemente.
    Y cuando menos te lo esperas… Todo ha pasado …. Y ya solo quedara un vago recuerdo, a veces ni eso.
    Me ha encantado leerte.
    Parece q este blog sera bastante interesante…. Prueba a dejar de lado el desamor y lanzate con el de las redes sociales…. Asi te das un respiro!
    Saludos

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